jueves, 12 de noviembre de 2009

EL MURO DE LOS SINVERGÜENZAS..


Este muro fue levantado por la "razón de la fuerrza". La "fuerza de la razón" fue la encargada de derribarlo hace ahora veinte años.


Veinte años hace ya que derribaron el Muro de Berlín, que no es lo mismo que se derribó. El Muro que dividía Berlín y, a la vez a Europa, cayó por la fuerza de la razón, de la misma manera que fue levantado por la razón de la fuerza.
Puede que se haya hablado más de los que derribaron el Muro que de los que lo levantaron y hoy todos arriman el hombro y presumen de haber colaborado a su demolición. Si embargo, en su día estaban lejos y no pegaron ni un piquetazo (en ningún sentido) ni material ni espiritual. Pero hace pocos días estaban todos en Berlín para la celebración de un acontecimiento que el mundo ha reconocido, sin paliativos.

Estaba hasta Zapatero que, de aquella, estaría haciendo el tonto por alguna universidad con sueños de nieto de un militar republicano represaliado por la España franquista: “Nosotros, en España, también tuvimos un muro durante casi cuarenta años. Un muro que pesaba como una losa…” Eso es todo lo que se le ocurrió decir a este gran político al que media España tiene que soportar, por capricho y empecinamiento de la otra media. Un político que pesa como la losa que tapa el sepulcro de Franco en Cuelgamuros. Un político que, afortunadamente, no llegará a estar cuarenta años al frente del gobierno de España. Pesa, claro que pesa. Es pesado e inútil. Es como aquellos reyes del XIX que sólo se preocupaban de su dote y de su retiro de terciopelo, donde fuese y como fuese. Pesa. Vaya si pesa. Que se lo pregunten a los cuatro millones de españoles que no saben como van a pasar las próximas Navidades. Pesa y quema como el plomo derretido. Muerde, pesa y jode…

La propaganda política, manipulada magistralmente por la izquierda internacional, se ha cuidado muy mucho de no pregonar quienes construyeron el muro, y muchos de los que hace pocos días estaban en Berlín celebrando a bombo y platillo la caída de una de las mayores vergüenzas del siglo XX, integraban las fuerzas que la internacional comunista tenía magistralmente situadas en los países del mundo libre. De poco les sirvió, pues no pudieron sobrepasar determinadas fronteras.

El “Muro de la Vergüenza” –eso hay que recordárselo al mundo- fue construido por aquellos que pregonaban la libertad, la igualdad y el paraíso de los trabajadores. Por aquellas gentes y aquellos idealistas que jamás creyeron en lo que predicaban. Por aquellos gobiernos que, después de cincuenta años de paraísos ficticios, dejaron a media Europa en la más absoluta de las ruinas, a millones de obreros sin ningún tipo de cobertura social y con sus corazones inyectados de odio, de desilusión y de la más absoluta de las decepciones.

Hace pocos días, muchos de aquellos que dieron cobertura a aquellos regímenes sangrientos, celebraban la caída del Muro en Berlín. Son gentes reconvertidas, recicladas. Gentes que se agarran a lo que haga falta para seguir haciendo daño a la Humanidad. Gentes sin escrúpulos. Gentuzas que tienen la suerte de vivir, gracias a que sus principios no triunfaron.

Aquí, en Asturias, tenemos un ejemplo muy claro: nuestro Presidente, don Vicente Álvarez Areces, destacado comunista, en aquellos tiempos, del ala más dura del Marxismo internacional.

Este tipo de gentes son los que propiciaron la construcción del vergonzoso Muro. Este tipo de gentes son los responsables de que esta vergüenza haya durado más de cuarenta años. Pero de ello no habla nadie. Todo lo contrario, ahora parece que fueron ellos los artífices únicos de su demolición. Los forjadores de las libertades en Europa y en el mundo. Todos, en Berlín, hace pocos días, se daban palmadas en la espalda. Nadie se daba golpes de pecho.

Por eso a mí me pesan estas gentuzas como una losa. Como la losa que tapa a Franco en Cuelgamuros. Como la losa, la pesada losa que supone tener que aguantar a Zapatero…¡¡¡Sinvergüenzas!!!

1 comentario:

  1. Estos gerifaltes, tienen tanta cara que mientras dan tal espectáculo bochornoso, durante la celebración de los 20 años de la caída del muro de Berlin, no se acuerdan ni dicen ni pio, ante la imposición del muro levantado en Palestina.
    Un saludo de pensionista

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