martes, 16 de diciembre de 2008

¿CHEQUES EN BLANCO...?


(Que la paz sea con vosotros)

Hace unos días, comentaba yo en este mismo blog que iba a ser muy difícil terminar con ETA y que, además, me daba la sensación de que, por la oscura razón que fuera, no interesaba mucho la derrota de los terroristas.

Se detiene a miembros de la banda, se alardea de ello, se cuelgan medallas unos y otros, pero ETA sigue ahí y sigue sembrando el terror. A ETA no se la acaba de vencer. Es la tragedia que no concluye nunca.

No es muy honesto exigir desde el Gobierno la unidad de las fuerzas políticas democráticas, como paso fundamental hacia esa tan deseada derrota de la banda, y cuando al propio Gobierno se le tiende un brazo en ayuda de esta posibilidad, lo más que recibe es un mordisco indigno y desleal.

Mariano Rajoy, en un acto responsable de su deber de líder de la oposición, reconoció ayer los aciertos del Ejecutivo en esta lucha y le instó a culminarlos con la expulsión de ANV de los ayuntamientos vascos. No utilizó, en ningún modo, esta exigencia como condicionante al apoyo que, según manifestó, está dispuesto a prestar al Gobierno, pero a este Gobierno no le gusta nada que le den consejos en ninguna materia.

Pero esta fundamental exigencia, junto con las dudas manifestadas por Javier Arenas y Esperanza Aguirre sobre una hipotética y nueva negociación del Ejecutivo con la banda terrorista, ha motivado las iras de algunos de los jerifaltes socialistas.

Hay algo muy claro que Rajoy ha aprendido con el Gobierno de Zapatero, y es que no se les puede dar un “cheque en blanco” ni para primeras comuniones. Ya ocurrió en otras áreas gubernamentales: Economía, Exteriores, Justicia o Fomento, por citar algunas, y las consecuencias son sobradamente conocidas. Rajoy, como buen gallego, sabe que quien hace un cesto hace un ciento. Los partidos democráticos deben darle al Gobierno la ayuda necesaria, la solidaridad necesaria, pero, a su vez, el Gobierno debe comprender que en el PP, primer partido de la oposición, también existe capacidad de pensar y que tienen sus propias conclusiones y puntos de vista para observar y buscar soluciones al problema y que, como mínimo, merecen ser consideradas.

Repetir y repetir, como argumento que ya no se sostiene, que el PP emplea el terrorismo como arma electoral, no ayuda a esa unión tan necesaria y a ese consenso indispensable.

La secretaria de Organización del PSOE, Leyre Pajín, así lo afirmaba ayer en su comparecencia ante los medios: “El PP está volviendo a usar el terrorismo en el debate partidista, de confrontación y con irresponsabilidad..”

Y, a renglón seguido, el ministro de Justicia, Sr. Bermejo, emulando no sé si a Hernández o a Fernández, aquellos dos inútiles detectives de las historietas de Tin Tin, salió con una de aquellas frases de quien no tiene nada que decir y que sonaba como aquella apostilla de uno de los dos detectives: “Y yo digo aún más: Lamento que el líder del PP, Mariano Rajoy, vuelva a utilizar el terrorismo como arma política..”

Es el Gobierno el que primero debe cambiar, tanto el discurso como la actitud. De lo contrario tendrá que seguir oyendo, aunque le duela, frases que tendrá que tragarse con toda la acritud que encierran. Ayer se lo recordaba Federico Trillo: “El PP, ni busca atajos ni admite lecciones, en relación con la ilegalizada ANV, porque esta formación gobierna en 42 ayuntamientos por la pasividad del Gobierno y la negligencia del fiscal general del Estado”. Esa es la auténtica y triste realidad.

Así las cosas ¿Qué se puede esperar? Posiblemente sea el PNV quien aporte algo. De momento ya ha destinado de los Presupuestos del Gobierno vasco, una partida de 225.000 euros para los familiares de presos etarras, y tiene prevista otra de 104.000 euros para las víctimas de la “violencia policial”. ¡Toma ya!

¿Que estamos a punto de acabar con ETA? Ya. Primero se morirán las vacas de algún pobre.

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