jueves, 22 de abril de 2010

CARTA A MIGUEL HERNÁNDEZ (POETA)


Querido Miguel: Yo, lamento no haberte conocido y, por otra parte, me alegro. Es que, de haberte conocido, yo también hubiese vivido las penalidades y los sufrimientos de aquellos años que a ti te tocaron vivir. Morías pocos años antes de llegar yo a este mundo y tardé muchos años en saber que habías pasado por esta vida. Pero nunca fue tarde porque dejaste aquí, para todos los que tengan la sensibilidad y el gusto de leer tus poemas, una obra inmortal. Yo he disfrutado mucho leyéndote y nunca podré agradecértelo lo suficiente.

Mañana, 23 de abril, se conmemora en esta España nuestra (no muy distinta a la que a ti te tocó vivir) el “día del Libro”. Tú, querido Miguel, vas a recibir muchos homenajes y reconocimientos por todo el país, porque, además, este año harías 100 años…Sólo que te sobraron casi 70 para estar por siempre presente..

Pero hay una cosa que quiero contarte y que pienso que la vas a compartir conmigo: Tu vida fue la poesía. Tu vida fue el amor y la belleza que tan magistralmente dejaste reflejada en tus poemas. Sin embargo, esta España cainita, esta España que utiliza poco la cabeza y se deja llevar por calenturas, no te recuerda por haber sido un gran poeta. España sabe poco de eso, o no quiere saberlo.

Lo triste es que esta España de hoy, manipulada por un gobierno que tú hubieses rechazado de plano, te recuerda y te homenajea porque fuiste “rojo”, sólo por eso. Pocos saben de tu obra. Como mucho, tiran de calendario y de efemérides. Saben que Miguel Hernández estaba comprometido con la República; que luchó por la causa en la que creía y que murió en una cárcel franquista ahogado por la tuberculosis…

No saben más, Miguel querido. Si a alguien le pides que recite alguno de tus poemas, le coges en “fuera de juego”. No tienen ni puta idea.

Fíjate, Miguel, yo soy contrario a tus conceptos políticos, totalmente contrario, pero si hubiera podido salvarte la vida no lo hubiese dudado ni un momento.

Por eso me duele que toda esta farsa que anda por ahí suelta te haga homenajes por tu color político e ignoren tu grandeza de alma y tu sensibilidad literaria.

Quizá estés mejor donde estás. Tu obra está aquí y muchos la leemos y la admiramos. Y también lamentamos (al menos yo) que muertes como la tuya, en plena juventud, cuando aún te quedaba mucho por decir, no hayan servido para nada.

Un abrazo, Miguel Hernández, y gracias por tu obra y por tu ejemplo. Yo no iré a ninguno de tus homenajes. Yo te homenajeo, y te quiero, desde la soledad de mi casa, leyendo tus poemas….

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