lunes, 1 de marzo de 2010

ANÉCDOTAS DE LA HISTORIA



A veces, por algún foro de internet, cuelgo este tipo de anécdotas de la historia y se me quedan desperdigadas por un sitio y por otro. Las voy a ir recogiendo aquí, aunque sólo por tenerlas reunidas y facilitar su consulta.

La del hombre es una fortaleza para mandar, la de la mujer para servir...En la mujer el silencio es un ornato, pero no en el hombre (Aristóteles dixit). Yo, aquí, discrepo frontalmente con Aristóteles. Pasaron los años, los silencios, los ornatos, y no sólo la Tierra comenzó a girar alrededor del Sol, sino que el mundo resultó ser redondo, y muchos más cambios se arremolinaban en el horizonte. ¿No giramos hoy alrededor de las mujeres, de nuestras mujeres? ¡Ay Aristóteles..!

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Siendo Pi i Margall (1824-1901) ministro de la Gobernación, recibió un comunicado interno: "Tengo el honor de poner en conocimiento de Vuecencia, que "hayer" hubo un motín contra el recaudador de contribuciones, pero "oy" están calmados los ánimos". La contestación del futuro presidente de la Primera República española fue la siguiente: “Me permito advertir a Vuecencia que está ignorante en cuanto a la antigüedad de la hache. La “h” no es de ayer, es de hoy”.

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El 14 de julio de 1789, Luis XVI de Francia, primo de Carlos IV de España (tal para cual) escribe en su diario una sola palabra: "Nada". Aquel mismo día, la Bastilla había sido asaltada y comenzaba la Revolución Francesa. "Nada". No había ocurrido nada. El 15 de julio, a las ocho de la mañana, un duque informa a su majestad, en el palacio de Versalles, de los hechos del día anterior.
-Pero, ¿es una rebelión?, pregunta Luis XVI.
-No, señor, le contesta el duque. No es una rebelión, ¡es una revolución!
El 21 de enero, Luis XVI no pudo escribir nada en su diario. Había sido guillotinado.

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Quevedo era incómodo cerca de la Corte. Escribía y decía verdades como templos y aquello no gustaba, ni al Rey ni al Conde-Duque. Por eso, más de una vez, fue desterrado de Madrid a su torre de "Juan Abad" (Ciudad Real) donde las pasaba putas. Era su "señorío", pero un "señorío" pobre y desangelado, donde pasaba frío y penurias. Tal como ocurre hoy, España machacaba a sus mejores soldados en aventuras fuera de sus fronteras (tengan presente hoy a Afganistán). Quevedo escribía a un amigo residente en Holanda: “En vuestro país consumimos soldados y dineros. Aquí, en España, nos consumimos nosotros mismos.

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Quevedo es, también el protagonista de esta anécdota. El poeta, oriundo de Vejorís, en el valle de Toranzo (Cantabria), tenía la costumbre de "desbeber" en cierto portal de aquel Madrid de capa y espada. Un día se encontró en ese portal una cruz, hábito tradicional para conjurar las "aguas menores". Imperturbable, el poeta satírico alivió su necesidad y, testarudo, volvió al día siguiente. Esta vez, además de la cruz, había un cartel con la siguiente leyenda :“Donde se ponen cruces, no se mea”. ¿Qué se le ocurrió a don Francisco? Pues, muy en su línea, añadió debajo: “Donde se mea, no se ponen cruces”. Y desalojó una larga y plácida meada.

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Thomas E. Dewey competía con Harry S. Truman en las presidenciales de los EE.UU en 1948 (sí, cuando yo nací). Una noche le preguntó a su esposa: "¿Te imaginas como será dormir con el presidente de los Estados Unidos?". "Un alto honor", contestó su esposa, "y lo espero ansiosamente". Harry S. Truman fue el vencedor en la contienda y la esposa de Dewey preguntó a su marido: “Dime, Tom, ¿voy yo a Washington o va a vernir Truman a casa...?"...

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"Ca uno es ca uno" y "lo que no pue sé no pue sé y ademá e imposible". Así se expresaba el segundo califa del toreo, Rafael Guerra Bejerano "Guerrita". En plena fama le presentaron a Ortega y Gasset. "¿Y usté a qué se dedica?” “Soy filósofo", le respondió el autor de La Rebelión de las Masas. Como el maestro puso cara de desconcierto, Gasset le aclaró: “me dedico a pensar”..”Desde luego, contestó Guerrita, ¡hay gente pa to..!

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¿Por qué a los malos poetas se nos llama besugos? Los besugos no escribieron nunca versos, ni buenos ni malos. Y ningún poeta, ni malo ni bueno, se dejó asar a la parrilla. Nunca llegó su abnegación a tanto. Hay que cambiar el insulto. (José del Río Sáinz -Pick-).

miércoles, 17 de febrero de 2010

MARIANO RAJOY


Cuando Mariano Rajoy, como líder del Partido Popular en la anterior legislatura, ejerció una oposición fuerte, y hasta descarnada, contra el Partido Socialista que gobierna este país, los “progres” de la izquierda y de la derecha, se le echaron encima de forma cruel y desproporcionada. Unos ignoraban, en propio beneficio, que, simplemente, cumplía su misión ante los desatinos de un gobierno que negaba toda evidencia de lo que ahora estamos sufriendo, y otros, más infelizmente progres y desnortados, refugiados en una peculiar derecha sin futuro ni ideas, simplemente querían aparentar una falsa progresía en la que esconder sus envidias y su falta de calidad política, que no les permite proclamar con valentía cual es su camino y su ideal de España.

Ahora que Rajoy, con la responsabilidad de un político de talla, y ante la grave situación que vive el país, no sólo por la crisis económica, sino por cuestiones de credibilidad, de seriedad, de comportamiento político internacional e instalado por el actual gobierno dentro de un espectro de naciones rechazado por cualquier país moderno, quiere arrimar su hombro, el del PP, para tratar de colaborar a la recuperación del prestigio de España, también se le ataca y se le niegan sus aciertos. Pero estos ataques no vienen ya de la izquierda falsaria, que se calla como puta ante una ayuda que les puede solventar sus anteriores errores políticos. Estos ataques vienen de casa. De la casa del PP. De políticos fracasados que nunca han llegado, por inútiles, a tener una cierta responsabilidad dentro del partido, pero que están prestos a poner la zancadilla de rigor a quien ha tenido los suficientes atributos para sacar adelante un partido dividido y envenenado por gentuzas y salpicaduras traicioneras de baja estopa.

Mariano Rajoy, está haciendo lo que tiene que hacer y cumpliendo muy dignamente su papel de líder de un partido, hoy en la oposición, que, creo yo, ya le ha dicho al Gobierno de España todo lo que tenía que decirle. Y se lo ha dicho con elegancia, sin miedo y aportando argumentos y soluciones. Rajoy, ha señalado a la nación, con todo detalle, cuales son los males de España, quien los ha originado y quien no es capaz de ponerles remedio ni de admitir sugerencias al respecto. Más alto se podrá repetir, pero no más claro.

Contrario a lo que, maliciosamente, se propaga, Rajoy y el PP, han hecho muchas propuestas al Gobierno y les han señalado muchas posibles soluciones. Que no les hagan caso, es otra cosa, pero nadie puede decir eso tan traído y llevado de “es que el PP tampoco aporta soluciones ¿Cómo que no….? Vayan ustedes a internet y busquen en la web “congreso.es” (iniciativas) y luego juzguen por lo que ustedes han visto y no por lo que cuentan los charlatanes..

A mí me gustaría saber que es lo que pretenden estos inconformistas de tertulia radiofónica, de Rajoy y de su equipo que, yo así lo pienso, cada día que pasa se consolidan más y dan más muestra de coherencia y madurez política contra la sinrazón que quiere llevar adelante el partido en el Gobierno.

¿Qué quieren, que saquen las pistolas? ¿Qué más pretenden de este equipo más que su lucha del día a día contra un muro de incomprensión y carente de diálogo como es el Gobierno que dirige un hombre alejado de la triste realidad que sufrimos y con pocos principios, como es el Presidente Zapatero, y encima, contra la incomprensión de sus propios correligionarios?

En el PP, claro que fallan cosas. Falla, por ejemplo, el manejo eficaz de la propaganda. Falla el no saber presentar a la ciudadanía su labor diaria y eficaz, y falla el sentido común de muchos de sus propios militantes o simpatizantes. Falta lo que sobra en la izquierda: eficacia en esos manejos propagandísticos y cara dura sin límite para negar toda evidencia y tratar de cargarle el muerto a otro.

Tanto se ha machacado por estos últimos que no existe oposición, que muchos del PP lo han asumido como cierto, y no se dan cuenta que toda esa propaganda se desata, precisamente, cuando más eficaz es la oposición y más heridas causa en el cuerpo gubernamental.

Se debe confiar en Rajoy porque es un hombre capaz. Se merece el apoyo de todos los que compartimos sus ideales. Y se debe tener en cuenta que debe haber discrepancia entre las filas del partido, como tal fue el caso de María San Gil, que abandonó por fuertes desencuentros con el líder actual. No pasa nada. Puede ser lamentable pero hasta ahí.

Si los militantes y simpatizantes del PP, siguen con estas mismas proclamas y tragando todo el cebo que se les echa, algo podemos ganar, a pesar de todo, pues entonces el PSOE no tendrá la necesidad de enseñar con tanta frecuencia a Pepiño Blanco, ni a Fernández de la Vega. No hará ninguna falta. Esa labor siempre habrá alguien dentro del PP dispuesto a asumirla.

martes, 16 de febrero de 2010

HAITÍ, DONDE DOBLAN LAS CAMPANAS


Ya estamos a muchos días vista de la catástrofe de Haití. La situación, para la opinión internacional, se va suavizando. Las televisiones cada vez dedican menos espacios al horror, y la gente del país devastado empieza a comer y a beber, merced a la ayuda internacional. Mal, pero empieza a comer y a beber. Miles han muerto y otros, después de días y días de sepulcrados entre escombros, han sido rescatados con vida. Son gentes de “Premio Nobel” a la resistencia humana; gentes a las que su propio afán de supervivencia les ha hecho aguantar y seguir, sin nada, sin apenas aliento y sin voces amigas que desde el exterior les dijeran: “estamos aquí. Resiste, que es cuestión de horas sacarte de ahí abajo”. Nada de eso escuchaban las decenas y decenas de personas que fueron rescatadas de entre toneladas de escombros, después de dos semanas, o más, que llevaban sepultados. ¿Cómo han podido resistir?

Hoy, los que quedaron para contarlo, están en la superficie de esa tierra que se les movió y que acabó con lo poco que tenían. Deambulan por las calles de Puerto Príncipe, como muertos vivientes, buscando vendas o trapos no tan sucios para poder tapar sus heridas –las heridas del cuerpo, que las del alma no se tapan con vendas-. Buscan medicamentos. De esos medicamentos que en muchas de nuestras casas almacenamos sin saber para qué. Buscan una sombra o un cobertizo donde poder descansar de noches y noches sin dormir, o donde descargar unas lágrimas sin llamar mucho la atención. Estaban acostumbrados a vivir con poco, pero es que ahora, ese poco se ha convertido en la nada más nada.

Ya poco se escucha, o se lee, en los medios sobre Haití. Ha llegado la hora de que muchos se lucren en el gran negocio de la reconstrucción del país. Una oportunidad de oro que el horror de un terremoto les pone en bandeja.

También es llegada –o debería ser llegada- la hora de la reflexión. Pero en este mundo nuestro, y desde la comodidad de nuestras casas, se reflexiona poco y, una vez desaparecidas de nuestros televisores las dantescas escenas que días a tras nos mostraban, volvemos a la conformidad cobarde de nuestras vidas.

Mientras en Haití se carece de lo más elemental, en Llanes –por poner un ejemplo- se recogen firmas por los establecimientos comerciales para pedir al gobierno del Principado de Asturias que ponga de una vez en servicio un equipo de Rayos X que se encuentra empaquetado y abandonado en algún lugar ignorado desde hace años.

Aquí tenemos esos medios de los que Haití carece pero no los utilizamos. Se compran, pero no se utilizan. La soberbia y la abundancia nos hacen más pobres que a los haitianos. Porque la pobreza no sólo es carencia de cosas materiales; la pobreza de espíritu y la soberbia hacen mucho más pobres a las gentes.

El mundo, por triste paradoja, no está dividido entre listos y tontos; ni entre negros y blancos; ni entre hombres y mujeres; ni siquiera entre los de izquierdas y derechas. No, el mundo está dividido entre ricos y pobres. Y digo “triste paradoja”, porque el mundo es (o debería de ser) de todo ser humano que lo habita. Pero unos tienen el agua, otros el trigo y otros, los medios para obtenerlos. Al lado, hay quien no tiene ni lo uno ni lo otro y, además, a nadie le interesa enseñarles como se consigue.

Sé que esto daría para escribir tomos y tomos. Sé que, quien está familiarizado con la miseria –al igual que quien lo está con la opulencia- , no le apetece buscar otras cosas ni otros sistemas. Sé que hay pueblos en el mundo que se han resignado a vivir así y que, quizá, no les interesen otros sistemas. Sé que hay pueblos resignados y entregados. Y sé que hay otros pueblos, ni resignado ni entregados, que están ya dispuestos a chupar, como vampiros, las últimas gotas de sangre que le puedan quedar a un cadáver…

sábado, 23 de enero de 2010

DON PEDRO SAINZ RODRIGUEZ, ¡POR EL REY!



"!Pero no se da usted cuenta, hombre, que si Franquito se muere esta noche, mañana tenemos al Rey en Palacio!" (Saínz Rodríguez a Luis María Ansón, ante el ¿accidente? de caza sufrido por Franco en diciembre de 1961)

Entre los personajes que configuraron, en sus diversos aspectos, el siglo XX español existió uno que por su cultura y sus méritos (poco reconocidos) me lleva hoy a ocuparme brevemente de él. Fue don Pedro Sainz Rodríguez, personaje controvertido, influyente por demás en la cultura española, gran político (aunque sin afición), castizo y español hasta la médula de sus huesos.

¿Qué no fue don Pedro? Escritor, filólogo, editor, político, bibliógrafo, putero hasta su vejez…, sí, sí, sí. “putero” empedernido, y no de alto copete. Le gustaban más los burdeles baratos, pudiéndose pagar los más caros de Lisboa o de Madrid. Cosas de la gente. Cosas de don Pedro. Luis María Anson recuerda alguna anécdota al respecto: Don Juan de Borbón, de cuyo consejo privado formaba parte don Pedro sabía de las andanzas de éste por los antros de Estoril. Y ¿qué hizo Vuestra Majestad?, le preguntó Anson. ¿Qué podía hacer? Imagínate un hombre tan gordo como Pedro, sin éxito con las mujeres…¿Qué iba a hacer…? Eso sí, le dije a Padilla que hablara con él y le dijera que no se puede ahorrar dinero en este tipo de cosas, que le diera direcciones de lugares de más calidad.

La Monarquía le debe mucho a este español erudito que no se cortaba ni ante el mismísimo aspirante a la corona de España, Don Juan de Borbón, del que fue uno de los principales asesores y al que muchos monárquicos reconocen como Juan III y, por supuesto, como Rey de derecho, aunque no lo fue de hecho.

Allá por 1939, el primer gobierno constituido por el general Franco, contó entre sus miembros a don Pedro como ministro de Educación, sólo que ya las discrepancias entre éste y el general se iban haciendo evidentes y el ministro en cuestión optó por el exilio voluntario en Portugal. Franco admiraba la erudición y sabiduría de don Pedro a quien había conocido cuando éste era catedrático en Oviedo y compartían tertulia en casa del marqués de La Rodriga, en aquellos tiempos en que a Franco se le conocía en la capital asturiana como “el comandantín” y recitaba aquello de “Oigo, Patria tu aflicción….”

Don Pedro fue el ingeniero que diseñó aquella famosa “operación bifronte” que nos detalla Luis María Anson en su libro, “Don Juan”, y que tenía como finalidad el regreso de la monarquía a España, bajo la cabeza coronada de Don Juan, o de su hijo Don Juan Carlos.

Al igual que Cánovas en 1874, tuvo la misma visión para la segunda restauración en 1975. Lo importante no era solo la vuelta del Rey al trono, sino crear una situación política que permitiera a la Monarquía permanecer.

No una monarquía sustentada sobre bayonetas porque, de eso estaba seguro don Pedro, una monarquía que se sustenta en bayonetas, acaba saliendo empujada por las mismas armas, sino por las escobas, como en su día escribió Gustavo Adolfo Bécquer.

Los consejos de Sainz Rodríguez a don Juan de Borbón, eran crudos, directos y sin medias palabras; como los de un padre a un hijo que se resiste a posar los pies sobre la tierra que debe pisar con firmeza y, por eso, quizá no siempre fue comprendido en la magnitud necesaria por el legítimo heredero de la corona de España. “Un rey está para tomar el sol, ponerse guapo, para gustar a las mujeres y para tocarse los cojones. Las cuestiones de la política, déjenoslas a nosotros”. Este es un ejemplo de la sinceridad del consejero que más trabajó, y con más inteligencia, por el retorno de la monarquía a España. Puede resultar un consejo excesivamente frívolo, pero don Pedro tuvo que deshacer muchos entuertos creados por la impetuosidad, algunas veces casi hasta infantil, de Don Juan y sabía como había que hablarle, de castizo a castizo.

Otro ejemplo de su visión política es el siguiente consejo dado a Don Juan antes de la muerte de Franco, cuando ya, tras la decisión del dictador, quedaba descartada la figura de este último para encarnar la monarquía:

“Vuestra Majestad va a dedicar los próximos años a recibir individualmente a todos los dirigentes de la oposición democrática y les va a decir: Usted es republicano y yo lo respeto. Pero convendrá conmigo en que si ustedes tratan de proclamar la República, cuando mi hijo acceda al trono, intervendrá el ejército y tendremos una nueva dictadura. Una dictadura que durará seis, siete o diez años y que será derribada, porque los pueblos caminan siempre hacia la libertad. Pero España sufrirá con sangre y violencia. Y a cada uno de los percebes que vengan a visitarlo, dedíquele Su Majestad unos elogios. Porque el elogio, Señor, incluso la persona más inteligente, aunque no se lo trague, al menos lo paladea."

Se había terminado ya la primera fase de aquella operación bifronte que con tanta maestría había diseñado y había llevado a cabo, una vez descartada la posibilidad de entronizar a don Juan, y comenzaba la segunda con don Juan Carlos ya designado sucesor por Franco a título de Rey.

Después de un largo exilio, don Pedro Sainz Rodríguez, regresó a España para dedicarse a sus actividades académicas, pero siguió yendo a Estoril para asistir a los consejos privados de Don Juan y seguirle prestando el apoyo y asesoramiento tan necesario y sabio. El día 4 de junio de 1969 llegaba a Madrid seguido por un camión que transportaba sus doce toneladas de libros.

El 14 de diciembre de 1986, moría don Pedro tras haber prestado importantísimos servicios a la Corona, pero con la satisfacción personal de ver el trono de España ocupado por un Rey que no iba a defraudar sus propias perspectivas de continuidad y de reconciliación entre los españoles.

jueves, 21 de enero de 2010

COLUNGA LE DA A CHILE UN PRESIDENTE

Antes de que España hundiera definitivamente los restos de su imperio colonial con la pérdida de Cuba, Puerto Rico y las islas Filipinas en 1898, salió de Colunga, como emigrante hacia Chile, en 1860, un mozo llamado Bernardo Piñera Aguirre, bisabuelo de quien hace pocos días logró la presidencia del país que acogió a sus ancestros, como candidato de un partido derechista que no gobernaba desde la derrota en la urnas del que fue dictador de la nación andina, Augusto Pinochet Ugarte.

La zona astur-oriental de nuestra región se siente orgullosa –y me parece lógico- de que alguien oriundo de su terruño, haya llegado a tan alta magistratura y, máxime, en un país sudamericano, ejemplo de democracia, de cultura y de civilización, que nada tiene que ver con el conjunto de países que conforman el conglomerado inestable y en constante sobresalto del cono sur americano.

Sebastián Piñera, recientemente elegido presidente de Chile, era ya un brillante empresario y un financiero de alto prestigio. Se dice de estas gentes que cuando alcanzan el poder empresarial y financiero, les tienta el poder político y les atrae. Es posible que éste sea el caso de Sebastián Piñera y, ni es el primero, ni será el último de su especie.

En cualquier caso, el poder político no le es ajeno al nuevo presidente chileno ya que su hermano mayor, José Piñera Echenique, fue ministro de Trabajo con Augusto Pinochet, y uno de los teóricos del ejemplar sistema privado de fondos de pensiones de este país, que la propia España tuvo tentaciones de aplicarse bajo los últimos años de gobierno de Felipe González, ante la patente quiebra de la Seguridad Social española, salvada “in extremis” por el primer gobierno Aznar.

Su propio padre, José Piñera Carvallo, fue uno de los fundadores en Chile de la Democracia Cristiana y embajador del gobierno de Eduardo Frei Montalvo (padre de su contrincante más directo en estas últimas elecciones, Eduardo Frei Ruiz Tagle, que ya ostentó anteriormente la presidencia de Chile) en Bélgica, entre los años 1964 -1970.

Pero ¿qué puede significar para España que el nuevo presidente de Chile sea un oriundo de Colunga; un descendiente de asturianos? Pues poca cosa. Sebastián Piñera es ya chileno de tres generaciones, un empresario estelar, lejano a la amplia y plural colectividad española que en Chile (al menos en Santiago) se aglutina bajo el emblemático Estadio Español de Las Condes, donde el reciente presidente de la nación tiene poca, o ninguna, empatía.

Siempre se ha dicho que América fue descubierta y conquista por españoles y que, también, fue independizada y descolonizada por españoles o, al menos, por hijos, nietos o bisnietos de españoles. Basta recordar a Bolívar (tan mal interpretado hoy por Hugo Chávez) o a San Martín, por no citar a más.

En otra época, y en otro contexto, Sebastián Piñera pertenece a esa clase de “liberadores”. Piñera es ya un chileno con tres generaciones a sus espaldas y pretender que pueda anteponer sus querencias españolas sobre las de su patria es un error que sólo pueden cometer los románticos que leen la historia como una novela de aventuras.

Ese es el primer punto que se debe tener en cuenta. Luego existe un segundo. Chile es un país serio, culto y civilizado al estilo occidental. El gobierno de España, a partir de ahora, debe tener muy presente que Sebastián Piñera no es ni Hugo Chávez, ni Evo Morales ni Daniel Ortega. Piñera va a representar a Chile, dentro de un contexto internacional, bajo una filosofía política conservadora con teorías de las más avanzadas de occidente y con un pueblo a sus espaldas que sabe donde va y lo que quiere. Ahí no va entrar ninguna teoría dimanante de la “Alianza de Civilizaciones” diseñada para anestesiar a los tontos y a los hambrientos.

Su comienzo en la política viene marcado por el enorme éxito alcanzado en su carrera empresarial y financiera que le ha proporcionado un patrimonio que, según estimaciones, puede alcanzar los mil millones de dólares. Sin embargo, y aunque la ley del país no le obliga, Piñera ha renunciado al control de muchas de sus empresas. Se ha retirado de Chilevisión, una de las cadenas más influyentes del país, y ha renunciado al control del equipo de fútbol, quizá, más emblemático del país, el Colo-Colo, y tiene hecha pública promesa de vender su participación del 26,3% en la compañía aérea Lan Chile, antes de su toma de posesión el próximo 11 de marzo.

Tras él, en el mundo empresarial, queda otra familia colunguesa: los Cueto que, muy posiblemente, sean los compradores de estos negocios de los que el novel político quiere desprenderse.

Todos estos aconteceres tienen a nuestra villa, casi vecina, de Colunga como protagonista de los últimos días, aunque yo creo que les vale más olvidarse de ellos y seguir más centrados en los capítulos venideros del doctor Mateo. Es como más positivo.

lunes, 11 de enero de 2010

LA LEGIÓN ESPAÑOLA, UN CUERPO MILITAR DE ÉLITE.

La Legión Española, o Tercio de Extranjeros, es uno de los cuerpos de élite del Ejército español. No lo componen muchos hombres y –no sé- pero creo que tampoco tiene mucho material bélico a su disposición.

La “Legión” no le interesa al actual gobierno de España. Es un cuerpo fundado y desarrollado durante una época vergonzosa para los actuales gobernantes de España y hay que tratar de destruirla.

Y digo, vergonzosa, porque cuando un gobierno republicano hundía a España en la peor de las inmundicias, a un comandante llamado José Millán Astray y Terreros, se le ocurrió la idea de formar un cuerpo de ejército no obligatorio. Una formación militar profesional a imagen y semejanza de la “Legión Francesa”, que diera “la cara” en aquella vergonzosa guerra del Rif, donde las tropas de reemplazo eran carne de cañón para los rebeldes rifeños y una sangría auténtica para la juventud española que no tenía dos mil pesetas para librarse de ir a la guerra a África.

El, en aquel momento, ministro de la Guerra (José Villalba Riquelme), firma el decreto de la fundación de La Legión, el día 28 de enero de 1920.

Desde aquella fecha, La Legión Española no tuvo más que gloria. Muchos muertos, pero ninguna derrota. Los hombres que integraron sus filas pudieron (como su fundador) perder piernas, ojos y brazos; pero nunca el honor. Y nunca perdieron, en el campo de batalla, la bandera por la que luchaban.

El legionario es un (si se me permite) espécimen singular. El legionario fue –y es- hasta que le dejen, un hombre para el cual (con independencia de su vida pasada) el honor es algo innegociable. El legionario es parte inseparable de España, como los que integraban los Tercios de Flandes. El legionario es historia de España, representa el honor de una Nación gloriosa y los valores de quienes no tienen por norte más que la grandeza y la gloria de su país.

No todos los legionarios son españoles de nacimiento, por eso lo del “Tercio de Extranjeros”, pero desde que firman su “enganche” en este cuerpo glorioso, son españoles de pleno derecho, y defienden a España como el primero nacido en Asturias, en Castilla, en Extremadura o en las mismísimas provincias vascongadas.

La Legión Española es un ejemplo de integración de personas en un colectivo con un norte común: Una Patria. La Legión, parte integrante del Ejército de España ha llegado a convertirse, en no tantos años, en un ejemplo de lo que tiene que ser la milicia, en un mito y en una leyenda. La milicia no puede ser una comparsa de impresentables, y así lo han comprendido sus jefes y los que han forjado para este cuerpo singular la aureola de gloria y honor de la cual pueden presumir en la actualidad.

La Legión Española no goza hoy de la comprensión de sus jefes políticos, aunque los hayan mandado a muchos conflictos internacionales a representar, como se debe, a una nación que siempre estuvo presente en todos los ámbitos en los que se jugaba la civilización y la cultura europea.

A la Legión, cada vez se la desprestigia más desde el poder político. Cada vez se la restringen más sus medios y personal. La Legión, hoy por hoy, no le es grata al poder establecido.

La Legión tiene un problema. Nació cuando estos mierdas que gobiernan ahora no habían ni nacido y tuvieron la suerte de que, en España, hubiese hombres como Millán Astray, como Franco, como Valenzuela o como Yagüe.

Por eso hay que destruirla. Por eso hay que borrarla de la memoria de España. Aunque con ella se borre gran parte de la gloriosa historia de un país como España. A éstos no le importa. Tampoco les importa la historia. Ellos están reescribiendo, vergonzosamente, su propia historia….

http://www.youtube.com/watch?v=MGtlSsLFOz0